
Le proponemos un itinerario para conocer los monumentos y rincones más destacados de Portugalete. Se necesita un mínimo de dos horas para recorrerlo en su totalidad. Confiamos en que el uso de esta guía favorezca su disfrute, y deseamos que guarde un buen recuerdo de su estancia en la Villa.
El itinerario parte del Centro Cultural Santa Clara.
Antiguamente era un convento edificado en el año 1614 y conserva su estructura como tal, adecuando los espacios a las necesidades del centro.
Cuenta con oficinas, escuela de música, salones de actos, salas de exposición, salas de reuniones, talleres, fonoteca y salas polivalentes.Se mantiene el coro original y destacamos el campanario renacentista-plateresco.
A continuación, cruzaremos la calle Casilda Iturrizar para acceder al casco medieval por la calle Atarazanas.
En esta recoleta plaza se ubicaba un cuartel militar que, al perder su función castrense, pasó a ser utilizado como rancho o comedor de los pobres. A este espacio se trasladó durante el siglo XX el mercado de ganado porcino que antes se celebraba en la plaza del Cristo.
En este rincón de la Villa se levanta una edificación, distinguible por los esquinares de sillería y el modillón dispuesto en ángulo bajo los balcones, entre la planta baja y el piso principal.
Una vez hayamos callejeado, sugerimos acceder a la Plaza ubicada en la zona alta del casco urbano para proseguir la visita.
El origen de la Villa de Portugalete está ligado a su ubicación en la desembocadura de la ría del Nervión. El núcleo de la villa medieval lo constituyen la Calle de La Fuente o Coscojales, la Calle del Medio o de Víctor Chavarri y la de Santa María. Son las tres paralelas, cruzadas por estrechos cantones, y discurren en perpendicular a la línea de costa.
Dentro del casco antiguo se conservan edificios singulares y vestigios reseñables, como el número 22 de la Calle del Medio, con escudo y portada barrocos.
También está el acceso por el arco de medio punto en el portal 17, que formó parte de un palacio renacentista perteneciente a la familia Salazar.
Llegamos a través del Cantón de la Iglesia a la Basílica de Santa María.
Aquí se ubica un museo donde se exponen diversas muestras de orfebrería en plata de uso litúrgico, la mayor parte donaciones realizadas por indianos y marinos, encargadas a plateros peruanos y mexicanos en el siglo XVII, además de un cantoral y vestimentas.
En esta travesía encontramos el número 26 de la calle Santa María, en el que un escudo renacentista en ángulo identifica al antiguo palacio que en el siglo XVI perteneció a la familia Salazar.
En los jardines del campo de la iglesia se encuentra la escultura del primer historiador de Vizcaya, Lope García de Salazar. Nacido en la casa solar familiar en Muñatones (Muskiz) en el año 1399, su vida estuvo muy vinculada a la villa de Portugalete, donde ejerció como preboste y murió en 1476.
En el terreno personal fue un hombre de gran poder político, económico y territorial, que acostumbraba a obtener por la fuerza sus pretensiones.
Casado con doña Juana de Butrón, tuvieron seis hijos y tres hijas. Se le atribuyó además un buen número de hijos fuera del matrimonio.
La enemistad con su hijo Juan de Salazar se tornó irreconciliable al optar don Lope por establecer el mayorazgo en su hijo Lope de Salazar, quien falleció en batalla años después.
Don Lope pasó los últimos años de su vida cautivo por sus propios hijos Juan y Pedro, primero en la Torre de San Martín de Muñatones (Muskiz), de donde escapó, buscando refugio en la primitiva Iglesia de Santa María (Portugalete). Posteriormente fue encarcelado por sus hijos en la Torre de la Sierra (Portugalete), donde falleció envenenado en 1476.
Fue durante este periodo de reclusión cuando don Lope escribió los 25 libros de su obra "Bienandanzas e Fortunas", en la que trata episodios de su vida mezclados con otros de la historia general de Vizcaya.