
En las inmediaciones de la Basílica de Santa María, al comienzo de la calle Santa María encontramos....
La ubicación estratégica del edificio le permitía controlar el paso de personas y mercancías tanto por el puerto como por los caminos.
Fue construída hacia 1380. La primera plana era en su origen una prisión, siendo la segunda planta la dedicada a vivienda.
Incendiada en 1934, quedó en ruinas y se perdió la biblioteca. Tras su última restauración se ha habilitado un museo y un restaurante en su interior
Adosado al muro de la Torre de Salazar, se encuentra un arco ligeramente apuntado llamado Arco de Vallecilla.
Antiguamente esta calle tuvo el nombre de Atarazanas, que era el lugar donde se construían y reparaban las embarcaciones.
La industria naval fue una de las actividades que apuntó más renombre y riqueza a la Villa, aunque actualmente se ignora la ubicación exacta de los talleres. Una vez acabados, los barcos eran botados por medio de narrias y aderos.
Descendiendo por la calle Santa María encontramos, al final, perpendicular a ella, la casa Bustamante.
El boticario
Elías López Bustamante, encargó su construcción al arquitecto Leonardo Rucabado. El edificio fue finalizado en 1910 y en su aspecto exterior evidencia una fuerte influencia del modernismo catalán.
Su recurso a un estilo poco representado en el entorno se revaloriza con el curioso cromatismo aplicado a los detalles de filiación neogótica. De gran desarrollo vertical -cinco plantas-, destacan en él sus pisos bajos, aparejados en sillería, sus cuerpos de miradores, uno en madera, esquinero, y otro pétreo de escasa salida pero aparatosa ornamentación.
En la calle Salcedo, esquina con Santa María, se encuentra el Ayuntamiento construído en el año 1883, de gran elegancia.
De estilo neoclásico, con balcones de hierro forjado y el escudo de la villa en la fachada está porticada.
A fines del XIX la antigua casa consistorial portugaluja se mostró insuficiente para las exigencias de la cada vez más compleja administración local, lo que animó a la corporación a encargar al proyectista Atanasio de Anduiza el edificio actual.
Este ingeniero civil de artes y manufacturas nació en la antigua Calle del Medio, que en la actualidad lleva su nombre. Fue una de las personalidades clave en el proceso de industrialización y desarrollo económico de Vizcaya.
Su importancia se debe a la fundación de la fábrica La Vizcaya, precursora de Altos Hornos de Vizcaya. Murió en 1900, cuando contaba 45 años de edad.
Frente al edificio consistorial se alza un monumento en su honor, erigido por cuestación popular en 1903. Con él obtuvo su autor, el escultor Miquel Blay, la Primera Medalla de Oro de la Exposición Internacional de París en 1905.
El grupo escultórico está formado por el busto de Don Víctor en bronce sobre un enorme bloque y sobre una base de granito gris aparecen las figuras de dos obreros: el barrenero Txomin Garro, natural de Gallarta, y el ferrón de Sestao Silvano Rodríguez.