Villa de Portugalete

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BASÍLICA DE SANTA MARÍA

Basílica de Santa María de noche El primitivo templo fue un edificio de fábrica sencilla y cubierta de madera. Estaba presidido por una talla de la Virgen, de estilo gótico, que se conserva en la Basílica.

Se tienen noticias de la construcción de la actual iglesia en 1492, siendo la torre-pórtico una obra posterior (s. XVII y XVIII). Es de estilo gótico - renacentista. Presenta planta basilical y cuenta con un ábside ochavado de tres paños. Mientras en el interior las bóvedas de crucería se apoyan en pilares fasciculados, en el exterior las cargas se reparten sobre arbotantes unidos a los contrafuertes. Entre ellos se alojan las capillas sufragadas por familias nobles.

En el exterior podemos observar sobre los contrafuertes dos gárgolas medievales que representan animales fantásticos.

Las dos portadas del templo muestran un marcado carácter renacentista. La lateral, más antigua y relevante, conocida como ()Portal de la Ribera(), acusa la acción erosiva de los vientos del noroeste. Un amplio arco de medio punto da paso a una capilla-pórtico con bóveda lobulada con cuatro claves. El centro del arco de entrada conserva grabado el nombre del maestro cantero, Juan de Garita.

Para ingresar en el templo hay que pasar bajo otro arco de medio punto decorado. En la clave aparece una mujer con una cruz y un cáliz entre las manos, símbolo de la fe; el resto de los motivos son los característicos del Renacimiento: veneras y angelotes. Apostados en las enjutas del arco se hallan dragones cabalgados por cupidos que pisotean a otras figuras, símbolos del mal.

La portada principal se cobija bajo la torre-campanario, que sirve de pórtico, una disposición frecuente en iglesias del País Vasco.

La construcción de la torre se inició en 1691 según un proyecto del guipuzcoano Lucas Longa. En 1740 fue encargado el remate del campanario a Manuel Arróspide.

Vista de la Basílica desde el puertoEn los últimos enfrentamientos entre carlistas y liberales, ocurridos entre 1873 y 1874, la torre fue destruida a cañonazos. Gracias a la colaboración económica del portugalujo Manuel Calvo, su restauración se pudo abordar siguiendo el proyecto de Casto de Zabala y Francisco Berriozabal.

Una vez en el interior del templo, llama la atención el retablo mayor, ejemplo sobresaliente del arte del Renacimiento en el País Vasco. Fue realizado gracias al legado del preboste Lope García de Salazar, tal y como aparece registrado en el banco del retablo. Fue iniciado en 1533 por Guiot de Beaugrant, pero tras fallecer éste en 1549, el encargo pasó a su hermano Juan de Beaugrant y a un artista local, Juan de Ayala, quienes muestran diferentes estilos, resultando más expresivo y dinámico el de los artistas flamencos.

Finalizada la talla en 1550, se encargó el ensamblaje de la obra a Juan de Imberto, quien lo completó en 1555. Agotado el presupuesto, el retablo no recibió policromía hasta 1749, año() en el que Andrés de Rada pintó la calle central en estilo rococó.

El retablo se organiza en cinco pisos distribuidos en tres calles. La central está presidida por una talla gótica del siglo XIV de Santa María. Encima están representadas la Anunciación, la Asunción y la Trinidad. En las calles laterales aparecen representadas diversas escenas de la vida de Cristo. Entre las calles laterales se incluyen esculturas que representan a los Evangelistas, los Apóstoles y los Padres de la Iglesia.

A ambos lados del retablo mayor se alojan dos interesantes muestras de pintura gótico-flamenca: el tríptico de la Coronación de la Virgen y la tabla de la Virgen de la Pera. Son dos obras anónimas, importadas de Flandes.

El Tríptico de la Coronación, del siglo XV, muestra en el centro a la Virgen coronada por la Santísima Trinidad, a la izquierda la Ascensión de Cristo y a la derecha la Asunción de la Virgen.

La Tabla de la Virgen de la Pera, realizada en el siglo XVI, recuerda un grabado de Alberto Durero.

En el lado de la Epístola se suceden las siguientes capillas: la de San Antonio custodia al Cristo del Portal, obra hispano-flamenca de finales del siglo XV; la de Santiago, costeada en 1569 por Juan de Ugarte y su esposa Teresa Gómez de Martiartu, al igual que el retablo y la reja que la cierra, está considerada una de las más interesantes de Vizcaya en su época. El retablo exhibe en su base las figuras de los donantes.

En el lado del Evangelio se suceden las capillas de Salazar y de los Reyes.

La Capilla de Salazar alojaba los restos de Pedro de Salazar y Elvira Díez de Ullibarri, custodiados por su hijo Pedro González de Salazar. Posee un sepulcro de tipología renacentista en arcosolium, en el que los finados yacen a la manera medieval. A los pies de Pedro González de Salazar reposa un león, símbolo de la belicosidad y la valentía del finado. Entre las manos sostiene las Sagradas Escrituras, lo que le define como hombre culto y religioso, en definitiva , valores propios de un hombre del Renacimiento. A los pies de la esposa descansa un perro, símbolo de la fidelidad. La reja que cierra la capilla, fue costeada en el siglo XIX por la familia Retuerto.

Por su parte, la Capilla de los Reyes, renacentista, fue financiada por la familia Coscojales y Salazar. Su retablo de la Adoración se atribuye a los hermanos Beaugrant, autores del retablo mayor.

El púlpito conserva del siglo XV la base poligonal de piedra, mientras que la obra de carpintería es neogótica.

El órgano actual, de finales del siglo XIX, fue realizado por la casa francesa Henri Didier e inaugurado en 1903.

Diferentes vistas de la Basílica de Santa María

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