
Se trata de un instrumento náutico singular, construido en París y colocado aquí en 1883.
Mide la profundidad del cauce registrando el ascenso y descenso del nivel de las aguas con las mareas, una información imprescindible en su época para que los barcos pudieran transitar por la bocana y salvar la temible barra de arena de Portugalete.