

CASTET, MAXIMO
Portugalujo de Origen Frances
Heredia en su estudio de las generalogías portugalujas de los últimos cuatro siglos, tuvo un apartado especial para la migración extranjera en la Villa. Según dicho estudio, en ese período nacieron un total de 226 con apellido extranjero, de los cuales la mayoría fueron franceses (151), seguidos de ingleses (36), alemanes (15), austriacos (13) e italianos (11). El mayor número de nacimientos que anotó corresponden a Merladet, cuyo introductor fue un francés de Bigorre que llegó en 1.811, Barbat procedente de Tarbe en 1.820 y el apellido Castet en 1.802 y que al igual que el anterior se extinguió en este siglo por línea de varón.
Los Castet fueron tres familias de las cuales la formada por Claudio Castet Asna y Elisa del Cerro Mendivil, fue una de las más numerosas de la Villa, ya que resulta el cuarto matrimonio que alcanzó 13 hijos, sin llegar al récord de 15 que lo ostenta la familia Sota Llano Alvarez y Larrea.
MAXIMO CASTET DEL CERRO nació en 1.820 y se casó con la también portugaluja Epifanía Lejarcegui.
Debió ser una familia muy dada a la política, ya que si en 1.856-57 fue alcalde MAXIMO, en 1.858-59 le sustituyó su hermano Leocadio y en 1.864-65, Bernardo.
Este último año de 1.865 coincidió con la visita de Isabel II a Portugalete con una numerosa comitiva, siendo obsequiada por nuestras autoridades con fiesta y regatas, además de un espléndido almuerzo.
MAXIMO CASTET volvió a ocupar nuevamente la alcaldía en 1866-67 y en 1.870-72 ya en plena sublevación carlista.
También este último año de 1.872 recibió la Villa otra visita regia, la de Amadeo I, al que tras un magnífico recibimiento le obsequiaron igualmente con un buen banquete.
Tras la guerra civil la Villa quedó dividida en dos bandos según su ideología carlista o liberal, y que respondían a los calificativos de Cristos y Ateos. Cada bando tenía su propio médico y farmacia, así como sus respectivas bandas de música (el director de los Ateos era Domingo Hueda) que competían entre si por las calles precedidas de artísticas y voluminosas farolas.
Asimismo cada bando asistía separadamente a uno de los dos cafés que había, aunque según observa agudamente Vicuña en su novela “La Carcoma”, la división no llegó a la entraña del pueblo pues “no trascendió a las tabernas”. Era más enconada entre las familias dirigentes, destacando en este enfrentamiento MAXIMO CASTET, jefe de los Cristos y Miguel Loredo, jefe de los Ateos. Ambos sostuvieron en la prensa bilbaína una fuerte polémica, firmando el primero con el seudónimo de Perico el bardo y El bardo Perico, el segundo.
Sin investigar los negocios que tenía esta acomodada familia, si es curiosa la noticia, de la solicitud realizada al Señorío en 1.876 por nuestro personaje, pidiendo autorización para establecer un criadero de ostras y almejas en el muelle. Difícil resulta imaginar hoy la limpieza de aquellas aguas que hacía que la zona de Peñota fuera uno de los principales criaderos de ostras de Bizkaia.
MAXIMO CASTET fallecido en 1.879 dejó también una familia numerosa (9 hijos), destacando entre todos ellos Bernardo Castet Lejarcegui, nacido en 1.856 y que tiene una calle en la Villa. Muerto en América fue traído a enterrar a su querido pueblo. Fue un gran benefactor del Hospital Asilo al igual que otros de sus hermanos.